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¿Correr destruye la rodilla? El mito de la artrosis que el metaanálisis derribó

La idea de que correr "acaba con la rodilla" se volvió sentido común. Pero cuando la ciencia juntó a más de 100 mil personas en un único análisis, el número que apareció contradió la intuición de casi todo el mundo.

Corredor en un trail de ladera verde en la niebla, golden hour
Foto: Unsplash
3,5% vs 10,2% Prevalencia de artrosis de cadera o rodilla en corredores recreativos contra sedentarios Alentorn-Geli et al., JOSPT, 2017
13,3% Prevalencia de artrosis en corredores competitivos de altísimo volumen, la mayor de los tres grupos Alentorn-Geli et al., JOSPT, 2017
114.829 Número de personas reunidas en el metaanálisis que comparó corredores y no corredores Alentorn-Geli et al., JOSPT, 2017

La polémica: ¿la rodilla aguanta correr?

Pocas frases sobre ejercicio se repiten con tanta convicción como "correr destruye la rodilla". La lógica parece impecable: cada zancada arroja sobre la rodilla una fuerza de varias veces el peso del cuerpo, y multiplicar eso por miles de pasos por semana, año tras año, sonaría como una receta para desgastar el cartílago y acelerar la artrosis (osteoartritis). Es el argumento que hace que mucha gente cambie la carrera por la bicicleta "para no forzar las articulaciones".

Del otro lado, entrenadores y fisiólogos señalan que el cartílago no es un neumático que se gasta con el uso. Es tejido vivo, sin vasos sanguíneos, que se nutre justamente del movimiento: la compresión y la descompresión cíclicas bombean líquido sinovial hacia dentro y hacia fuera de la matriz. Sin carga, el cartílago se adelgaza. Con la carga en la medida correcta, se mantiene saludable. ¿Quién tiene la razón?

Lo que muestra la mejor evidencia

La respuesta más fuerte vino de una revisión sistemática con metaanálisis publicada en el Journal of Orthopaedic and Sports Physical Therapy (JOSPT) en 2017, liderada por Eduard Alentorn-Geli. El equipo reunió 25 estudios y combinó los datos de 17 de ellos, totalizando casi 115 mil personas, para comparar la prevalencia de artrosis de cadera y rodilla entre corredores y no corredores.

Entre corredores recreativos, apenas el 3,5% tenía artrosis de cadera o rodilla. Entre sedentarios, el número subía al 10,2%. Es decir, quien corría por ocio tenía prácticamente un tercio de la prevalencia de quien no se ejercitaba. Alentorn-Geli et al., JOSPT, 2017 (n = 114.829)

El mensaje central es directo: para el corredor amateur, correr no estaba asociado a más artrosis. Estaba asociado a menos. Y no es un efecto trivial de "quien ya tenía dolor paró de correr", porque la diferencia aparece de forma consistente a lo largo de varios estudios y diseños diferentes.

El otro lado es real: la dosis importa

Aquí la honestidad científica exige mostrar la otra punta. El mismo metaanálisis encontró un tercer grupo con el peor número de todos: los corredores competitivos de altísimo volumen, con prevalencia de 13,3% de artrosis, por encima incluso de los sedentarios.

La prevalencia de artrosis fue del 13,3% en corredores competitivos, contra 10,2% en sedentarios y 3,5% en recreativos. En ese metaanálisis, los competitivos eran atletas de élite, profesionales o de competiciones internacionales, y la literatura de alto volumen que lo acompaña suele marcar el exceso a partir de cerca de 92 km por semana. Alentorn-Geli et al., JOSPT, 2017

Eso configura una relación dosis-respuesta en formato de curva: poco movimiento hace daño, el movimiento moderado protege, y el volumen extremo durante muchos años vuelve a elevar el riesgo. No es "correr es bueno" ni "correr es malo". Es "la dosis hace el veneno o el remedio". El propio análisis sugirió que correr en nivel recreativo durante hasta 15 años, y posiblemente más, puede recomendarse con seguridad como ejercicio de salud general.

¿Y quién ya tiene artrosis en la rodilla?

Falta el miedo más común: "está bien para rodilla saludable, pero si ya tengo un desgaste, correr va a empeorar". La respuesta vino de un estudio dentro de la gran cohorte americana Osteoarthritis Initiative, publicado por Grace Lo y colegas en 2018.

Entre 138 personas con más de 50 años que ya tenían artrosis en la rodilla y eligieron correr, la carrera no empeoró el dolor ni la progresión radiográfica del desgaste. Los corredores tuvieron, de hecho, mayor probabilidad de mejora del dolor (razón de probabilidades de resolución de 1,7). Lo GH et al., Clinical Rheumatology, 2018

Es decir, incluso con artrosis ya instalada y diagnosticada, correr de forma autoseleccionada (en la intensidad que la persona tolera) no aceleró la enfermedad. Eso no significa que cualquier persona con dolor deba salir a correr sin orientación, pero derriba la idea de que la carrera es automáticamente prohibida para quien tiene desgaste.

La lectura honesta para el corredor amateur

Uniendo las piezas: el villano de la historia no es la carrera en sí, es la carga mal dosificada. El sedentarismo debilita el cartílago y el organismo entero. El exceso crónico, sin periodización, sin descanso e ignorando el dolor, es lo que empuja la rodilla hacia el desgaste. En el medio, la carrera recreativa bien conducida parece funcionar como estímulo saludable para la articulación.

La palabra clave es progresión. El cartílago, el tendón y el hueso se adaptan cuando la carga sube de a poco y hay tiempo para recuperar. El problema casi nunca es "correr", sino "correr demasiado, demasiado pronto, con dolor, sin parar para escuchar el cuerpo".

El dolor articular persistente, la hinchazón o el bloqueo de la rodilla no son "parte del entrenamiento". Son señales para reducir la carga y buscar evaluación de un profesional de salud. Este texto es informativo y no sustituye la orientación médica o del educador físico individualizada.

La ciencia no dice que correr sea inofensivo para todo el mundo en cualquier dosis. Dice algo más útil: en la dosis de un corredor amateur, el movimiento tiende a proteger la rodilla, no a destruirla. El mito de que "correr acaba con la articulación" no sobrevivió al encuentro con 115 mil personas.

Quien lo prueba en la práctica

Eliud Kipchoge Maratonista, Kenia, bicampeón olímpico (2016 y 2020)

Entrena entre 200 y 220 km por semana y ganó 15 de las 17 maratones que disputó, sosteniendo una carrera de altísimo volumen con periodización rígida: cerca del 80% del entrenamiento en baja intensidad y rechazo a encadenar dos días duros seguidos. En Berlín 2022 estableció el récord mundial de la época con 2h01min09s.

Fauja Singh Maratonista británico-sij, el 'Tornado de Turbante'

El 16 de octubre de 2011, con edad declarada de 100 años, se convirtió en la primera persona centenaria en completar una maratón, finalizando la Toronto Waterfront Marathon en 8h11min06s, un caso extremo de que correr durante décadas es compatible con la longevidad articular.

Respuestas sobre el tema

Preguntas frecuentes

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¿Correr causa artrosis en la rodilla?

La mejor evidencia disponible dice que no, en el nivel recreativo. El metaanálisis de Alentorn-Geli publicado en el JOSPT en 2017, con casi 115 mil personas, encontró 3,5% de prevalencia de artrosis de cadera o rodilla en corredores recreativos, contra 10,2% en sedentarios. Correr por ocio estuvo asociado a menos artrosis, no a más.

Entonces, ¿correr es siempre bueno para las articulaciones?

No sin reservas. El mismo estudio mostró una relación dosis-respuesta: los corredores competitivos de altísimo volumen, atletas de élite o profesionales que entrenan durante muchos años, tuvieron la mayor prevalencia de artrosis (13,3%), por encima incluso de los sedentarios. Lo que protege es correr en la dosis amateur, bien periodizada. El exceso crónico es lo que eleva el riesgo.

¿Quién ya tiene artrosis en la rodilla puede seguir corriendo?

Un estudio dentro de la cohorte Osteoarthritis Initiative, publicado por Lo y colegas en 2018, siguió a 138 personas con más de 50 años que ya tenían artrosis en la rodilla y siguieron corriendo. La carrera autoseleccionada no empeoró el dolor ni la progresión radiográfica del desgaste, y además se asoció a mayor probabilidad de mejora del dolor. Aun así, quien ya tiene diagnóstico debe buscar la orientación de un profesional de salud antes de ajustar la carga.

¿Qué volumen de carrera empieza a ser arriesgado para las articulaciones?

No existe un número mágico igual para todos. En la literatura de alto volumen que acompaña al metaanálisis, el exceso suele marcarse a partir de cerca de 92 km por semana sostenidos durante muchos años. Para el corredor amateur, el factor determinante es la progresión gradual, el descanso y no ignorar el dolor, mucho más que un kilometraje fijo.

¿Por qué dicen que correr hace bien al cartílago?

Porque el cartílago es tejido vivo y sin vasos sanguíneos, que se nutre del propio movimiento. La compresión y la descompresión cíclicas durante la carrera bombean líquido sinovial hacia dentro y hacia fuera de la matriz, manteniendo el tejido saludable. Sin ninguna carga, como en el sedentarismo, el cartílago tiende a adelgazarse. Con la carga en la medida correcta, se mantiene.

Referencias

  1. Alentorn-Geli E, Samuelsson K, Musahl V, Green CL, Bhandari M, Karlsson J. The Association of Recreational and Competitive Running With Hip and Knee Osteoarthritis: A Systematic Review and Meta-analysis. JOSPT, 2017
  2. Registro del metaanálisis en PubMed (PMID 28504066)
  3. Lo GH et al. Running does not increase symptoms or structural progression in people with knee osteoarthritis (Osteoarthritis Initiative). Clinical Rheumatology, 2018
  4. Recreational running benefits hip and knee joint health (resumen del estudio). Medical Xpress, 2017
  5. Fauja Singh, primer centenario en completar una maratón (entrada biográfica). Wikipedia
  6. Eliud Kipchoge, récord mundial y método de entrenamiento. Olympics.com

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