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¿Y si el EPO nunca hubiera funcionado tanto? El estudio que cuestiona al villano del ciclismo

El EPO es el símbolo máximo del dopaje en el ciclismo, pero un ensayo aleatorizado con placebo no encontró diferencia de tiempo en una subida al Mont Ventoux. La ciencia aquí es más sutil, y más interesante, de lo que sugiere el titular.

Ciclista subiendo carretera de montaña con picos al fondo
Foto: Unsplash
17s Diferencia de tiempo en la subida al Mont Ventoux (el grupo EPO fue en promedio más lento, sin significado estadístico) Heuberger et al., Lancet Haematology, 2017
7 a 9,7% Aumento de VO2máx reportado con EPO en laboratorio, pero sin traducción clara en desempeño de carrera Heuberger et al., Br J Clin Pharmacol, 2013
48 Ciclistas amateur bien entrenados en el ensayo aleatorizado doble ciego contra placebo, durante 8 semanas Heuberger et al., Lancet Haematology, 2017

El villano perfecto

Pocas siglas cargan tanto peso simbólico en el deporte como EPO. La eritropoyetina recombinante (rHuEPO) se volvió sinónimo de trampa en la era de Lance Armstrong, de los escándalos de la Festina y del pelotón que subía montañas con hematocritos absurdos. La lógica fisiológica es impecable: más EPO estimula la médula a producir más glóbulos rojos, la sangre transporta más oxígeno y el VO2máx sube. Nadie serio discute eso.

Por eso causó incomodidad cuando un grupo holandés publicó datos sugiriendo que, en una carrera de ruta de verdad, ciclistas dopados con EPO no fueron más rápidos que los que tomaron agua con sal. La pregunta provocativa que quedó en el aire fue: ¿y si la ganancia de desempeño real del EPO hubiera sido crónicamente sobreestimada?

Lo que el ensayo realmente encontró

El trabajo central es de Heuberger y colegas, publicado en Lancet Haematology en 2017. Fue un ensayo doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo con 48 ciclistas amateur bien entrenados, hombres de 18 a 50 años. La mitad recibió epoetina beta (media de 6000 UI por semana) durante 8 semanas, la otra mitad recibió solución salina. Al final, todos enfrentaron una subida al Mont Ventoux.

En los tests de laboratorio, el EPO hizo lo que la biología preveía: potencia máxima mayor en el grupo EPO (351,6 W contra 341,2 W) y VO2máx mayor (60,1 contra 57,4 mL/min/kg). Pero en la subida al Mont Ventoux los tiempos fueron estadísticamente iguales, ambos grupos completaron la escalada en poco más de 1h40min. Heuberger et al., Lancet Haematology, 2017

Es decir: el grupo dopado fue, en promedio, 17 segundos más lento en la carretera, una diferencia sin significado estadístico. El test submáximo, más parecido a la demanda de una prueba larga, tampoco separó los grupos. La conclusión de los autores fue quirúrgica: el EPO mejoró un test de esfuerzo máximo en laboratorio, pero no los desenlaces más relevantes para una carrera.

Por qué VO2máx no es lo mismo que ganar

Aquí vive el matiz. En una revisión anterior del mismo grupo, en el British Journal of Clinical Pharmacology (2013), los investigadores examinaron 13 estudios sobre EPO y resistencia. El problema que señalaron es metodológico: casi todos midieron solo VO2máx, y no el desempeño en una carrera real.

La revisión de 2013 reportó aumentos de VO2máx entre 7 y 9,7% con rHuEPO, independientemente del nivel de entrenamiento del atleta. Aun así, los autores concluyeron que no se puede concluir que el uso de rHuEPO mejore el desempeño en ciclistas profesionales o de élite. Heuberger et al., Br J Clin Pharmacol, 2013

La física de la carrera explica el desencuentro. En una prueba de ruta larga, el ciclista casi nunca pedalea en su VO2máx. La mayor parte del tiempo se gasta en intensidad submáxima, gobernada por factores como economía de pedaleo, umbral de lactato y estrategia. Un motor con techo más alto no ayuda si rara vez rozas el techo.

El otro lado: los críticos también tienen razón

Sería irresponsable leer esto como que el EPO no funciona. Los propios autores y la comunidad científica señalaron límites importantes.

  • Muestra amateur, no profesional. Los investigadores no pueden dopar a atletas de élite sin exponerlos a sanción. El líder del estudio, Jules Heuberger, admitió que queda la duda de si los hallazgos valen para ciclistas profesionales.
  • Duración corta. Una única subida no reproduce la fatiga acumulada de tres semanas de una Gran Vuelta, donde muchos sospechan que la verdadera ganancia del EPO está en la recuperación entre etapas, no en una contrarreloj aislada.
  • Escepticismo institucional. Olivier Rabin, director científico de la Agencia Mundial Antidopaje, resumió la reacción: la comunidad científica va a recibir esto con mucho escepticismo.

La lectura honesta no es que la sustancia sea inofensiva. Es que la magnitud de la ganancia en desempeño de carrera real puede haber sido inflada por la cultura, por el efecto placebo y por la extrapolación directa del VO2máx de laboratorio al resultado en la carretera.

La historia no deja mentir

El contexto humano es inseparable de los números. Lance Armstrong recibió prohibición vitalicia de la USADA, fue despojado de los siete títulos del Tour de France y confesó a Oprah Winfrey, en enero de 2013, el uso sistemático de EPO, transfusiones y otras sustancias. Bjarne Riis, ganador del Tour de 1996 y apodado Mr. 60 por ciento por su supuesto hematocrito, confesó en 2007 haber usado EPO entre 1993 y 1998.

Generaciones enteras arriesgaron la salud convencidas de un beneficio que la mejor evidencia disponible sugiere haber sido, al menos en parte, sobreestimado. Y el costo era real: la revisión de 2013 señala riesgo aumentado de eventos trombóticos y otros peligros graves, clasificando el uso como relación riesgo-beneficio negativa.

Este texto trata sobre lo que muestra la evidencia científica, no un incentivo. El EPO es sustancia prohibida, su uso sin indicación médica es peligroso y puede causar coágulos, ACV y muerte. Ninguna información aquí debe ser interpretada como orientación de uso.

Lo que queda

La controversia del EPO es un caso raro en el que el titular provocativo y el matiz científico conviven. El EPO eleva el VO2máx, de eso no hay duda. Pero transformar esa ganancia fisiológica en segundos en una línea de llegada es mucho menos automático de lo que décadas de mitología sugirieron. La ciencia limpia no elige héroes ni villanos fáciles: mide, duda y mide de nuevo.

Quien lo prueba en la práctica

Lance Armstrong Ciclismo de ruta, EE. UU.

Vetado de por vida por la USADA y despojado de los siete títulos del Tour de France; confesó a Oprah en enero de 2013 el uso sistemático de EPO y transfusiones de sangre.

Bjarne Riis Ciclismo de ruta, Dinamarca

Ganador del Tour de France de 1996, apodado Mr. 60 por ciento; confesó en 2007 haber usado EPO, hormona del crecimiento y cortisona entre 1993 y 1998.

Respuestas sobre el tema

Preguntas frecuentes

Ciclismo

¿El estudio prueba que el EPO no funciona en el ciclismo?

No. El ensayo de Heuberger y colegas (Lancet Haematology, 2017) mostró que el EPO elevó el VO2máx y la potencia máxima en laboratorio, pero no redujo el tiempo en una subida real al Mont Ventoux. La lectura correcta es que la ganancia fisiológica no se tradujo en ventaja de desempeño en ese contexto específico, no que la sustancia sea inofensiva.

¿Por qué el EPO aumenta el VO2máx pero no el tiempo de prueba?

Porque en una carrera de ruta larga el ciclista casi nunca pedalea en su VO2máx. La mayor parte del tiempo se gasta en intensidad submáxima, gobernada por economía de pedaleo, umbral de lactato y estrategia. Un techo de VO2máx más alto ayuda poco si el atleta rara vez roza ese techo.

¿Los hallazgos valen para ciclistas profesionales?

Es la mayor limitación del estudio. La muestra era de amateurs bien entrenados, porque no es ético ni legal dopar a atletas de élite sujetos a las reglas antidopaje. El propio líder del estudio, Jules Heuberger, admitió que queda la duda de si los resultados se aplican al ciclismo profesional, y una Gran Vuelta de tres semanas involucra fatiga acumulada que una única subida no reproduce.

Entonces, ¿tomar EPO es seguro?

De ninguna manera. Independientemente del debate sobre desempeño, la revisión de 2013 del mismo grupo clasificó el uso de rHuEPO como relación riesgo-beneficio negativa, con riesgo aumentado de eventos trombóticos. El EPO es sustancia prohibida y su uso sin indicación médica puede causar coágulos, ACV y muerte.

¿Cómo reaccionó la comunidad científica al estudio?

Con escepticismo. Olivier Rabin, director científico de la Agencia Mundial Antidopaje, afirmó que la comunidad científica recibiría los hallazgos con mucho escepticismo y que haría falta mucha más evidencia para cambiar la posición sobre el EPO. El estudio abrió un debate legítimo, pero no cerró la cuestión.

Referencias

  1. Heuberger J.A.A.C. et al. (2017). Effects of erythropoietin on cycling performance of well trained cyclists: a double-blind, randomised, placebo-controlled trial. The Lancet Haematology, 4(8):e374-e386.
  2. Heuberger J.A.A.C. et al. (2013). Erythropoietin doping in cycling: lack of evidence for efficacy and a negative risk-benefit. British Journal of Clinical Pharmacology, 75(6):1406-1421.
  3. ScienceDaily (2017). For amateur cyclists, EPO blood doping may have little effect on real-world road race performance.
  4. CBC Sports (2017). Controversial study shows EPO might not have helped Lance Armstrong.
  5. USADA. Lance Armstrong Receives Lifetime Ban and Disqualification of Competitive Results.
  6. Cyclingnews (2007). Riis confesses doping-tainted career.

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